Hoy vivimos un día histórico para Aragón, con la colocación de la primera piedra de la futura gigafactoría de baterías de Stellantis y CATL en Figueruelas.
Hoy culmina el trabajo de este Gobierno y de los gobiernos anteriores, y ese esfuerzo compartido da sus frutos con la llegada de una fábrica de baterías estratégica para Aragón y para España.
Hoy celebramos mucho más que un inicio de obras. Hoy comenzamos el camino hacia una transformación profunda de nuestra economía, una transformación que situará a Aragón a la vanguardia de la movilidad eléctrica en Europa y que proyectará a nuestra Comunidad hacia una nueva etapa de prosperidad, liderazgo económico y desarrollo tecnológico. Un hito comparable, por su impacto y alcance, a la llegada de General Motors a Aragón en la década de los años 80.
Inversión y empleo en un sector estratégico
Con una inversión superior a los 4.100 millones de euros, la gigafactoría de Stellantis y CATL garantiza el futuro del sector de la automoción en Aragón y refuerza nuestro papel como uno de los grandes polos industriales del sur de Europa.
Además, el proyecto generará 7.000 puestos de trabajo durante la fase de construcción y 4.300 empleos directos estables cuando la planta esté operativa y funcione a pleno rendimiento.
Aragón, tierra de industria, empleo y futuro
Mientras en otros países asistimos al cierre de fábricas y a graves dificultades para mantener la producción y el empleo industrial, Aragón hoy pone la primera piedra de una fábrica que va a cambiar la economía de nuestra Comunidad Autónoma.
Esta gigafactoría es un proyecto de Comunidad y de país, la mayor inversión industrial que se está realizando actualmente en España, y un ejemplo de cómo la industria e innovación pueden ir de la mano para generar riqueza, oportunidades y futuro.
Porque el futuro de la movilidad eléctrica también se construye aquí, en Aragón.
